Louis Armstrong
Como habrán visto en nuestro post anterior, el jueves pasado fuimos a Paullier y Guaná; tocaron Los Cables y los registramos en fotografías, y luego llegó el turno de Adan Yeti: entre las
luces y las imágenes que se proyectaban detrás y sobre ellos y la música que
empezó a sonar, no era raro sentirse que uno ya no tenía los pies bien puestos
sobre la tierra. Las canciones se movían en el terreno de lo alegre y, por
extraño que suene, en el de lo melancólico, llevando una sensación un poco
triste o vacía que iba siempre por detrás; y esto no es nada malo, es más, es
interesante generar una música que permita y de ganas de bailar y saltar pero
que, a la vez, te deje sintiendo que hay que pararse y escuchar, porque ahí hay
algo más. A veces era imposible no hacerlo, atender a la superposición de
sonidos que se iban sumando sin que se pudieran diferenciar, hasta que se llegaba a
una música potente e integrada, en la que la voz del cantante sonaba como un
instrumento más, y que iba muy bien aún en los momentos de música más pesada.
Es difícil y un poco raro intentar poner la
música en palabras, pero lo pienso y Adan Yeti me pareció una banda luminosa o
aérea; más allá de que tuvo momentos más pesados, con una música más
marcadamente fuerte y un poco más oscura, la sensación general que me dejaron
fue esa: luz y espacio, eso me pareció Adan Yeti.
Fotografía por: Nacho Lorenzelli
Fotografía por: Nacho Lorenzelli
Fotografía por: Nacho Lorenzelli



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